Actualmente, las empresas miden casi todo. Las ventas, los márgenes, la rotación, la productividad, el coste de adquirir un cliente, su permanencia media, el tiempo que tarda un candidato en incorporarse a la plantilla y un largo etcétera. Hasta el último euro parece condenado a convertirse en una métrica. Es la dictadura nada romántica del KPI.
Sin embargo, la película cambia bastante cuando se trata de conocer con precisión la salud y el bienestar de los empleados.
Bienestar laboral: qué sabemos de lo que ocurre antes de una baja
Sabemos cuántas personas están de baja, cuánto dura una ausencia, cómo evoluciona el clima laboral o cuánto erosiona el absentismo la cuenta de resultados. Pero las pistas sobre lo que ocurre antes suelen ser más escasas: cuándo empieza el estrés, qué problemas musculoesqueléticos se repiten día tras día, qué hábitos están fallando, qué recursos utiliza realmente la plantilla para aliviar cada problema o qué programas sirven para algo y cuáles terminan cogiendo polvo digital.
La encuesta europea ESENER 2024 de la EU-OSHA sitúa el sedentarismo, los movimientos repetitivos y los riesgos psicosociales entre los aspectos relevantes para la seguridad y la salud en el trabajo. Son condiciones que conviene conocer y abordar antes de que el malestar se agrave.
El dato más visible suele llegar cuando el problema ya tiene consecuencias. Y ahí es donde la tecnología puede ayudar a ampliar la mirada.
Qué es Health Intelligence
Desde la óptica de la empresa, se trata de detectar patrones en los datos agregados, identificar necesidades, entender qué servicios se utilizan y comprobar si las medidas propuestas logran algo más que engordar el catálogo de beneficios sociales de una compañía. Todo ello preservando la privacidad y la confidencialidad de la atención individual.
Y desde la óptica del empleado, los datos son esenciales para ayudarle a tomar buenas decisiones en relación con los servicios de salud y bienestar disponibles. Saber qué utilizar y cómo hacerlo puede marcar la diferencia entre aprovechar esos recursos y quedarse en la superficie.
Esto es lo que llamamos en openhealth by opensalud Health Intelligence: ayudar tanto al usuario como a la empresa a disponer de mejores datos para tomar mejores decisiones.
Por ejemplo, si los datos agregados reflejan una necesidad recurrente de apoyo por dolor de espalda, la empresa puede revisar la ergonomía de los puestos y facilitar el acceso a fisioterapia. Así, las medidas responden a una necesidad detectada y su utilidad puede evaluarse después.
¿Funcionan los programas de bienestar corporativo?
Durante años, el bienestar corporativo ha consistido, en buena medida, en ofrecer servicios que no siempre están conectados con las necesidades de la plantilla: atención psicológica, programas de nutrición, fisioterapia, ejercicio, mindfulness, talleres varios, fruta en la oficina…
Todos pueden aportar valor, pero queda una pregunta incómoda: ¿en qué grado están mejorando realmente la salud y el bienestar de los empleados?
Para responder, necesitamos conocer qué recursos se utilizan, si resulta fácil acceder a ellos, qué utilidad perciben las personas y qué cambios se observan a lo largo del tiempo.
También necesitamos interpretar esa información. Que aumente el uso de un servicio puede reflejar una mayor necesidad, pero también una mejora del acceso o una mayor confianza para pedir ayuda.
De ofrecer servicios a tomar mejores decisiones
Ahí está el verdadero cambio cualitativo. Se trata de recopilar y analizar datos con suficiente precisión para orientar las actuaciones de la empresa y ayudar a cada empleado a encontrar el apoyo que necesita.
Esa información también debe servir para revisar las condiciones de trabajo. Las directrices de la OMS sobre salud mental en el trabajo incluyen intervenciones sobre la organización laboral para identificar y reducir los riesgos psicosociales. Si la carga de trabajo impide hacer pausas o dificulta el descanso, esa circunstancia también necesita atención.
El objetivo es que las políticas de salud y bienestar se conviertan en mejoras concretas, sostenidas y evaluables. Que los servicios respondan a necesidades reales y que los datos ayuden a decidir qué mantener, qué reforzar y qué cambiar.
Porque el valor de la información está en lo que somos capaces de hacer con ella.
¿Quieres conocer cómo aplicar Health Intelligence en tu empresa? Habla con el equipo de opensalud.